27 ene. 2012

En menos de 101 palabras


Paul

El pianista manco me perseguía por las noches, implacable. Le soñaba rico y apuesto. Al comenzar el día, bajo la ducha, aparecía entre la espuma del jabón como un vago recuerdo. Interpretaba a Ravel. Al mediodía me venían a la cabeza jirones desgarrados de su música. Sus notas —una nieve liviana mecida por el viento— caían sobre mis comidas dejadas a medias. Al acostarme, un temblor me visitaba, pues temía encontrarle entre las sábanas. Rehuía el sueño refugiándome en la lectura hasta que, casualmente, en las páginas de un libro, hallé su historia. Existió y se llamaba Paul.


©Mikel Aboitiz



1 comentario:

  1. Con un buen personaje y las palabras adecuadas se puede contar una magnífica historia en pocas líneas. Un saludo.

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