20 ene. 2019

Salvaje informa

Salvada, nuevamente bajo el seudónimo de Mikel Aboitiz, se ha colado entre los finalistas del concurso de microrrelatos de La Red de Abogacía.

Dejo aquí el enlace de su microrrelato para esta final aún en curso:

                              Micorrelato finalista de enero



7 ene. 2019

En poco más de 100 palabras


Tender la mano a Adam

Sin pestañear ordenó formar el pelotón ante los famélicos reos capturados en plena huida en alta mar. Hombres, mujeres de pieles estragadas por el sol, niños de ojos desorbitados viendo montar armas a oficinistas, parados y comerciantes de convicciones resquebrajadas antes de apretar el gatillo. Un pelotón para cumplir leyes con las que mantener oficinas abiertas, cartillas de desempleo al día, negocios llenos. Obediencia al capitán que, con gesto autómata, alzó el sable gritando «¡fuego!», sin pestañear, pues carecía de párpados. De humano solo contaba con una mano invisible, la que en sueños estrechara un día el difunto coronel Smith. 


©Mikel Aboitiz

28 dic. 2018

Reeditados




 - Metafísica lineal -

Matilde R. (diecisiete mil puntos, habitante de una hoja en blanco, página cuarta del cuaderno, tinta azul) es una línea cualquiera de trazo más o menos firme que progresivamente —punto a punto— repta hacia el margen derecho del bloc. Matilde repasa a menudo con añoranza su vida desde allá sus primeros puntos cerca del borde izquierdo de la hoja hasta llegar al momento actual, próximo a la orilla derecha de la página. Lánguida y relajada deja que su memoria repase morosa las hondonadas y cúspides que conforman su recorrido tendencialmente horizontal. Sin embargo, su mayor preocupación ya no es que su cuerpo de puntos azules deje de alargarse, sino esos abismos vacíos y blancos a izquierda y derecha —los márgenes— que nunca alcanzará ni comprenderá. La certidumbre de su ignorancia le produce constantes escalofríos que se extienden a lo largo de todo su cuerpo y que no cesarán hasta que llegue su definitivo y azul punto final.


©Mikel Aboitiz

11 oct. 2018

Otra historia de abogados

Y los deberes sin hacer

Consulto el caso con varios doctores, asiduos clientes de la pensión de mis padres. Unos opinan que, acercándose su aniversario, la paciente sufre la crisis de los cuarenta, mal muy extendido entre la ciudadanía. Otros la toman por demasiado ennoblecida, piensan que le sobran títulos y que se la tiene mimada en un pedestal. Los pareceres son encontrados. Tancredi, el italiano, la compara con la longeva paciente americana y cree necesario operarla de urgencia para que todo siga como está. Esto enciende a Suances: «¡A mí que no me toquen mis derechos!». Los doctores en leyes se agitan en torno a la mesa, discuten a voz en cuello y yo, aprovechando un descuido, agarro a la paciente del centro de la mesa y me la guardo en la cartera. Subo corriendo a mi cuarto y, a salvo del jaleo, intento hacer sin ayuda los deberes sobre la constitución del 78.


©Mikel Aboitiz