25 mar. 2018

En menos de 101 palabras

Mas allá de la impotencia


Nada tiene sentido desde que murió. ¡Qué duro! La tristeza de sus hijos tras el accidente; saberla a ella sola tirando de la familia para adelante y él sin poder cambiarlo. Después, la rueda de las estaciones con su apisonadora imparable: primavera, verano, otoño,... No dejar de recordar. Volver a ver fogonazos en medio de la noche, frenos chirriando, vueltas de campana. Nada tiene sentido. Nunca lo imaginó así. Y sobre todo, soportar que pasado un tiempo alguien comparta con ella su lado de la cama. Así es la muerte. Un sinsentido. Y las flores marchitándose ahí arriba.


©Mikel Aboitiz

17 mar. 2018

Otra historia de abogados


Sentencias

Un columpio vacío como metáfora de su infancia. La custodia de plata del seminario, símbolo de sus tiempos mozos. Los manuales de Derecho Eclesiástico jalonando el camino que lo llevó hasta el cargo de vicario judicial. La memoria tiene sus ritmos, crea baremos de medida propios, moldea el pasado. San Agustín le viene a la mente: «El pretérito ya no es y el futuro no es todavía». Cierra los ojos y otra frase le asalta: «Cáncer: le queda poco». No es de un Padre de la Iglesia, es de su médico. El vicario judicial suspira hondo encomendándose a Santa Rita, abogada de las causas perdidas. Antes de firmar un documento de anulación matrimonial se mira las manchas que la edad ha sembrado en sus manos. Recapacita. Con su firma ha borrado lo que ya no es para ofrecer una oportunidad a lo que vendrá. ¡Dichosos los que tienen futuro!


©Mikel Aboitiz

4 mar. 2018

En menos de 101 palabras


Con el monopatín al hombro busca las seis huellas borradas de los paseos por la orilla con la madre y la hija. El olor a salitre se mezcla con el de lluvia. Apoyado en el rompeolas del recuerdo, el verano le sabe a helado de limón, con regusto a frustración por no haber tomado la iniciativa. Por temor al ridículo. Porque ella, carabina obstinada, no sacaba las cuentas. Así le iba con las mates suspensas. Ignoraba que tres menos uno son dos, la cifra perfecta, el dúo imposible. Y por preparar septiembre, apenas pudieron quedarse. Esa canija estúpida. ¡Ojalá repita!

©Mikel Aboitiz


 Este relato  ha alcanzado la final semanal de Wonderland de Ràdio 4. 

Pincha aquí para leer el ganador de Lola Sanabria y finalistas





11 feb. 2018

En menos de 101 palabras

Diana

Tras una noche de copas Cupido erró el tiro, adjudicándole un inspector de Hacienda. El funcionario se quedó dormido sin descubrir el Paraíso donde ella guardaba sus cuentas más secretas. El siguiente saetazo acertó en un periodista, un terrorista de la pluma, que explotó antes de tiempo en los baños de la discoteca. Ahí lo dejó, enmadejado en papel higiénico.
Desde entonces no ahorró esfuerzos hasta neutralizar a Cupido maniatándolo a su cama. Lograrlo fue empresa de dioses, pero mereció la pena quedar a cubierto de sus desatinos y disfrutar a solas cada noche pellizcándole las alas.



©Mikel Aboitiz
(Relato finalista semanal del programa de RNE4 Wonderland