21 jun. 2017

En menos de 101 palabras

Entre iguales

Mojaría la cama sin el beso de buenas noches. Despertaría bañado en sudores, berreando, y no podríamos avanzar con nuestros experimentos. Por eso ella le estampa un beso en la frente antes de fijarle a las sujeciones de la cama.

Hasta ahora los resultados de nuestros trabajos son positivos. El engendro se muestra conforme. Monitorizamos sus pesadillas plagadas de apuñalamientos, naufragios y patéticos dictadores. A pesar de todo, él despierta sonriente al nuevo día, lleno de candidez y esperanza. No entendemos sus procesos internos pero hemos hallado un lejano planeta azul donde enviarle. Creemos que allá podrá ser feliz.

©Mikel Aboitiz

10 jun. 2017

Salvaje informa sobra Salvada

 Resulta que Salvada se ha dedicado a aparecer por otros lugares de la red, nuevamente bajo el seudónimo de Mikel Aboitiz. Sin ir más lejos se ha colado en los tres últimos meses en las finales de microrrelatos de La Red de Abogacía.

Dejo aquí el enlace de su microrrelato para esta última final aún en curso:

                              Microrrelato finalista de junio



11 mar. 2017

Otra historia de abogados

Ante todo, mucha calma


«Das deutsche Volk!», vocea Honorio, mientras el exorcista, a pie de cama, quita hierro al asunto ante la esposa: «La concurrencia de factores laborales, el actualizar las cuentas del bufete, le ha abocado a este estado de posesión. Démosle tiempo. Varios son los diablos que por él pasarán». El cura saca una piruleta de la sotana excusándose, «Estoy dejando el tabaco», e ignorando el grito aflautado y solemne de Honorio, «Españooooles», le rocía con el hisopo. Se hace el silencio y el cura admira la frágil transparencia de la piruleta a la luz de un rayo de sol que se cuela por la persiana, tiñendo de rubio el cabello del poseso. En su rostro, anaranjado y rígido como un cartón, nace una mueca de desprecio: «You little mexican!!!». Se hace el silencio y el cura asiente satisfecho: «Lo tenemos. Pronto será el abogado de siempre. Lo peor ya ha pasado».


©Mikel Aboitiz

3 mar. 2017

En menos de 101 palabras

WC

Debo decidir siempre entre rosa o azul. Esperar el momento adecuado o, mejor, esquivar las pausas del recreo, las colas, las miradas por encima del hombro. Por eso levanto la mano en medio de la clase, ignorando las burlas entre pupitres: «¡Nunca sabe aguantarse!».La libertad es correr al baño por el pasillo vacío. Oír mis pasos acelerados. Dejar atrás a todos los que piensan por mí. Entonces no hay dudas. Ni blanco o negro. Ni rosa o azul. Abro la puerta y solo me pregunto cómo evitaré que noten que ha sido demasiado tarde.

Mikel Aboitiz