13 ene. 2012

Visto en Berlín... Karl-August-Platz



  Dos veces por semana, las vacas van a pastar al mercadillo de la plaza Karl-August. En realidad pacen donde les viene en gana, a lomos de su montaña sobre ruedas. Hoy, delante de la iglesia de la Trinidad (inaugurada en 1898), se diría que su ladera está aún más cerca del cielo, en las alturas, desde las que se puede observar el movimiento de las gentes comprando productos de la tierra y algunos que otros manjares celestiales de manos de vendedores curtidos por el invierno. Las vacas no se interesan por los olores a salchicha de un puesto cercano donde las venden calentitas porque son vegetarianas y prefieren, si acaso, quedarse inmóviles registrando la algarabía de los críos que juegan en el parquecito infantil que las separa de la iglesia. Cuando las vacas pacen en la plaza Karl-August, los dueños de los bares y restaurantes colindantes se afanan más que nunca por atender a la masiva clientela que irradia el mercadillo, al que la gente va con sus cestas de mimbre de toda la vida a solo unos pasos de la moderna Kantstraße; a tan solo unos pasos de la montaña mágica en la que pastan estas vacas ingrávidas y despreocupadas.

©Mikel Aboitiz

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