2 nov. 2012

En bastante menos de 101 palabras


Aullidos
Qué duda cabía de que con la luna llena pasaba malas noches. Sí, el pelo se le erizaba, le cambiaba; sudaba copiosamente. Los colmillos —sí también los colmillos— los notaba extraños. Le atormentaban las pesadillas, necesitaba aire libre, ¡deseaba aullar! Corrió desesperado, monte a través, sembrando el pánico. Rayando el alba le picaba el pelo, volvió a sentirse raro y al esconderse la luna, el lobo hombre regresó a su madriguera. 

©Mikel Aboitiz


4 comentarios:

  1. El mayor acierto de este micro, Don Mikel, está en el tono que consigue una actitud lectora muy próxima, algo que no es fácil de conseguir con un narrador heterodiegético, aunque sea equisciente.

    Chapeau.

    Un abrazo.

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  2. Muy bueno. Me ha gustado este lobo que se convierte en hombre con la luna llena. Le has dado la vuelta y mola mucho. Enhorabuena Mikel.

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  3. Sacó una flecha del carcaj, los ojos fijos en la manzana. Bajo ella no había una cabeza. No era un niño el que la sujetaba y menos su propio hijo. Mejor no pensar en ello. Guillermo tensó la ballesta, ¿o era un arco? En todo caso no pesaba, bien podía ser una pluma lo que tenía entre manos. Tell estaba escribiendo Historia, una historia concreta: la suya y la de su hijo. Una ráfaga de viento hizo temblar las hojas imperceptiblemente y él disparó su flecha. A partir de ese momento no supo más de su hijo ni de la manzana. Todo quedó a oscuras y Guillermo se preguntaba qué habría sido de su tiro. Errado, seguramente habría errado, se mortificaba de tanto en tanto. Unas horas después, le llegaron mensajes de alivio. Dos excelentes arqueros le aseguraron que la manzana voló destrozada sin dañar al hijo y Guillermo deseó abrazarlos agradecido, pero se contentó con escribirles estas líneas en respuesta a sus mensajes.

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  4. WOW! Menuda respuesta! Me ha gustado casi más que el micro. Solo puedo decir que me quito el sombrero, don Mikel. Una pasada.

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