21 jun. 2017

En menos de 101 palabras

Entre iguales

Mojaría la cama sin el beso de buenas noches. Despertaría bañado en sudores, berreando, y no podríamos avanzar con nuestros experimentos. Por eso ella le estampa un beso en la frente antes de fijarle a las sujeciones de la cama.

Hasta ahora los resultados de nuestros trabajos son positivos. El engendro se muestra conforme. Monitorizamos sus pesadillas plagadas de apuñalamientos, naufragios y patéticos dictadores. A pesar de todo, él despierta sonriente al nuevo día, lleno de candidez y esperanza. No entendemos sus procesos internos pero hemos hallado un lejano planeta azul donde enviarle. Creemos que allá podrá ser feliz.

©Mikel Aboitiz

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