25 jun. 2018

En menos de 101 palabras


Restas

La nada se sostiene por sí misma. Cierras los ojos en silencio y te acercas a ella.

  ¡En Babia! ¡Desayuna!

Es incolora, insípida e inodora. Un precipicio suave en el que no se cae, se flota.

Si al nueve le restas tres al cuadrado, resulta una caricia de la nada.

  ¡Martínez, a la pizarra!

Tener un borrador gigante para el cole, el dentista, los pantalones que pican, me acercaría a la nada. Demasiado poco. Mejor sentir la altura del balcón, el viento en la cara y cerrar los ojos. Mañana no tendré hechos los deberes. Pero eso no importará. Nada.


©Mikel Aboitiz


2 comentarios:

  1. Mente analítica donde las haya tu niño con balcón. Muy ingenioso. Me encantó

    Un abrazo

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