22 ene. 2012

En menos de 101 palabras (sin título)



Un clásico del chantaje

Su hijo volvía a casa. Se encontraba bien, aunque al teléfono sonara cansado. El rugido del mercedes aplastando la gravilla del jardín hizo titilar las arañas del saloncito donde le esperaban sus padres y el gato de Angora, en su cesta forrada de seda, abrió un ojo vigilante. Al volante el chófer, uniformado, devolvía al niño a casa. Su ayuda, buceando en los bajos fondos, resultó eficaz y discreta. Cuando salió el muchacho del coche, todo fueron llantos y abrazos. Por su exagerado regocijo, por su cara de triunfo, el liberado parecía ser el propio chófer. Tuvo suerte: nadie sospechó.


©Mikel Aboitiz

1 comentario:

  1. Desde luego, qué chofer tan blandito: se ha cargado la novela. Menos mal que estás en forma y nos quedó el microrrelato.

    Publico ahora tu mini historia del reloj parado en Sin Trama y Sin Final.

    Saludos.

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