18 abr. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)

Desesperación real

Salimos de safari al amanecer. Abatir elefantes no es sencillo. Son más rápidos de lo que parecen. Requiere templanza, paciencia y saber elegir el momento. En estos menesteres Maquiavelo puede ser tu mejor consejero. Yo solía llevar un Príncipe en la guantera. Esperamos horas hasta que levanté el fusil por encima de mi perrita Democracia y seguí al elefante por la mirilla, anhelando dar con el momento idóneo. Apreté el gatillo y un grupo de curiosos salió de la nada, elevando una nube de preguntas. Desesperado, quise buscar respuestas en El Príncipe, pero esta vez, lo había dejado lejos, olvidado.

©Mikel Aboitiz

 

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