30 ago. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)




En vela

Se frotó los ojos para lograr fijar los contornos de la realidad. La primavera, asomada a las rendijas de la persiana, le pillaba en calzoncillos, sudoroso, fumando su último cigarro junto al teléfono. ¿Debería llamarla y perdonarla? Otro sorbo de café le animó a abandonar la silla. Subió la persiana, metió la cabeza en plena primavera y, deslumbrado por el sol, cerró los ojos. Todo era rojo. Los abrió de nuevo al girarse: su cama, sin deshacer, entera para él, le esperaba. Dolorosamente dividido entre llamarla o acostarse, seguir juntos o dejarla, se decidió por bajar a por tabaco.

©Mikel Aboitiz


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