31 ago. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)


Mazapán

El prestidigitador escondía siempre un par de ases en la manga y una debilidad desmedida por el alcohol. Fuera del escenario, su truco más valioso consistía en hacer aparecer una rosa, que solía entregar a cambio de una noche acompañado. Cuando la mujer entró en el bar, el ilusionista enseguida pensó en recurrir a la flor, pero primero le pidió una bebida. Esos ojos almendrados, esos labios de mazapán, merecían algo especial. Abrió el puño y no apareció nada. Solo sus palabras rellenando el vacío. Fue su mejor truco: logró que el resto de sus noches tuvieran sabor a Navidad.

©Mikel Aboitiz



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