19 sept. 2012

En menos de 101 palabras



Siglo XXI

En la escuela, la profe contaba que no debíamos hacer caso de sábanas blancas. Tampoco prestar atención a mitos como el arrastrar de cadenas. O el ulular por angostos pasillos sobre gentes aterrorizadas. Patrañas. No debíamos dejarnos impresionar por leyendas recurrentes sobre velas misteriosamente apagadas. Ni hacer caso del efecto de gritos ahogados en la oscuridad o sombras braceando en las tinieblas.
Me hurgué en la nariz pensativo, escuchando a la profesora añadir enfática: «Todo eso está demodé. Estamos en pleno siglo XXI. A vosotros, futuros fantasmas, os enseñaremos otros trucos». Y todos nos carcajeamos mostrando nuestras risas sin dientes.

©Mikel Aboitiz

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