6 oct. 2012

Relato: Roble lacado


Roble lacado

Se despertó cuando oyó el portazo. Le acaban de dejar solo en casa. La nevera atiborrada de comida, el mueble bar a su disposición. ¿Qué va a tomar el señor?, se preguntó a sí mismo, zumbón, en voz alta ante el coñac, elevando con el mando el volumen de la música a su antojo. Luego se sentó a mirar una peli subida de tono, apartó con los pies el estúpido calendario de la mesilla y paladeó su bebida con sabor a libertad. Se puso aún más cómodo al quitarse la dentadura postiza e hizo zapping a su gusto. Al mover el pie al ritmo de un anuncio, tiró el calendario. Lo observó sobre la alfombra. El ventilador agitando sus páginas le hacía parecer un pez boqueando con el uno de agosto marcado en las escamas. Primero de agosto, comienzo de las vacaciones. De golpe, recordó las maletas de la familia apiladas en el pasillo y oyó de nuevo el portazo, resonando en su cabeza con toda la fuerza de la madera golpeada diciendo adiós.

©Mikel Aboitiz



1 comentario:

  1. Fantástica esta reescritura de la historia del abuelo abandonado en verano, Mikel. Destaca la sutileza en la construcción del personaje, o al menos del personaje que yo he visto.

    Una pieza estupenda.

    Abrazos,

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