26 nov. 2012

En menos de 101 palabras


Pixelado

Se despertó bastante pixelado, sin ideas claras, bien por falta de sueño o por los seis chupitos de la cena. Tal vez tuviera un virus o algo así. Levantarse, trabajar, dormir, levantarse. ¡Él no era una máquina!¡Maldita monotonía! Se encontraba confuso, pixelado, pero sabía que no era una cuestión de definición. Su problema tenía un nombre: rutina. Decidió intentar cambiar algo aunque fallara en el empeño. Despertó a su esposa: «Emigremos a Australia. Comencemos una nueva vida». Ella se tapó la cabeza con la almohada. Quería convencerla, pero ciertamente, le faltaba vehemencia. Esa mañana carecía de suficiente resolución.
©Mikel Aboitiz


3 comentarios:

  1. Es que hay que tener resolución total para cambiar las cosas si no te verás borroso toda la vida.
    Saludos desde Tenerife y espero seguir leyendo con tanta claridad tus entradas. Te dejo enlace de mie spacio para cuando gustes.
    http://gofioconmiel.blogspot.com.es/

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    1. Gracias por pasarte por aquí, Gloria. El gofio siempre me recuerda aquel cuento de cortázar sobre el gofio.
      Un saludo

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  2. Posiblemente sentirse pixelado no sea bueno para resultar convincente, Mikel, pero -no cabe duda- que es el arranque de muchos cambios.

    Un abrazo,

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