14 may. 2013

Relato breve

 Fe y manzanas
Esa noche la tropa cenó compota porque no teníamos otra cosa que manzanas y soledad en la granja. Desde que estallara la guerra llevándose a papá, nada podíamos ofrecer, salvo manzanas y servilismo a aquellos hombres rudos que nos ultrajaban a cambio de perdonarnos la vida. Esa tarde cocinamos la compota obligándonos a no pensar en aquel ejército de tipos groseros escupiendo por la casa. Cuando mamá vertió disimuladamente aquellas hierbas, asentí por encima de la olla, agarré el cucharón con fuerza y removí sin dejar de mirar la imagen del Cristo que presidía la cocina. Y es que siempre fuimos muy religiosas. El Señor nos perdone.


©Mikel Aboitiz

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