3 feb. 2014

Lunes por la mañana...



Prozac

Tic-tac. Si el despertador alojara en sus tripas a un tipo bigotudo y bonachón trabajando tras la esfera en hacer sonar la campana. O si la máquina de café escondiera una joven Cenicienta sin cesar ocupada en destilar esas gotas de amarga negrura para el desayuno. Entonces también sería imaginable una vocecita interna llena de optimismo despertando a don Manuel para que comenzara el día pletórico de energía. Pero la realidad cotidiana carece de engranajes movidos por hombrecitos bigotudos y la cafetera escupe sola su infusión matutina. De manera que don Manuel permanece en cama abúlico, arropado, sin vocecita interior, hombrecito bigotudo o Cenicienta que le levanten para enfrentar otro día más.Tic-tac, avanzan las horas vacías.

©Mikel Aboitiz



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