27 oct. 2015

Otro historia de abogados

La luna de Galimea

Tras la Guerra Astral, recibí asilo en la cara oculta de la luna de Galimea. Dejé el Derecho Galáctico. Abandoné la Corte Penal Interplanetaria y dediqué mis fuerzas a estudiar la alejada forma de vida de los habitantes del planeta Tierra. Investigué sus exóticas costumbres, sus permanentes querellas. En fin, intenté comprender cuál era la frontera mental que los separaba de nosotros. Pasaron los años, acumulé informaciones de generaciones y generaciones de terrícolas y deduje que el egoísmo y la generosidad eran dos componentes mal repartidos en aquellos seres. Pero necesitaba saber aún más. Buscar el detalle, las huellas físicas para mí invisibles de esos dos polos opuestos. Finalmente, viajé a visitarlos. Aparecí en una sala presidida por un hombre de rostro severo. No podían verme. Tampoco oírme. Por eso no escucharon mi grito cuando el tipo serio me golpeó con un martillo a la voz de «Visto para sentencia».
©Mikel Aboitiz

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