17 ene. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)



On parle français

Miré fuera del compartimento y allí estaba ella, desconocida, apoyando su perfil esbelto en la ventanilla del pasillo. Miraba cómo el paisaje cambiaba a la velocidad del tren. Entre sus dedos sujetaba un Madame Bovary. Yo me apeé en Figueres. Ella debió de seguir hasta Francia sin saber que también se bajaba tras mis pasos, que me perseguía. Cruzaba el empedrado del casco viejo a corta distancia; atendía mientras yo me sentaba enervado en la terraza de un café y, finalmente, entraba a mi lado en una librería. Al pagar, me pregunté si Flaubert aplacaría ese absurdo acoso.

©Mikel Aboitiz

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