16 ene. 2012

En menos de 101 palabras (sin frase inicial)


Productos cárnicos

Fue a buscar unas morcillas al frigorífico de la Barbie. Sentada sobre el arcón de las carnes, la Barbie, rubia oxigenada de busto exagerado como su minifalda, le preguntó la contraseña. «Te quiero» –soltó el charcutero. Ella contestó: «yo también te quiero» y levantó el culo para mostrar sus morcillas y carnes. La rubia cerró ligera el refrigerador. Luego guardó el dinero en el sujetador, y volvió a subirse al arcón a fumar aburrida viendo alejarse al cliente. Desde la prohibición del negocio de la carne, la vida era monótona. Exhaló coqueta el humo hacia arriba y comprobó el estado de sus uñas esperando al siguiente cliente.

©Mikel Aboitiz

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