11 abr. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)



No te asuste mi oscuridad ni mi nombre

El martes, una colega vestida de Muerte se me apareció de golpe entre bambalinas. Declamaba: «débil mortal, no te asuste...». No solo no me asusté, sino que interrumpí su verso, despidiéndome con guasa de la oculta encapuchada. Así es la vida del actor: hoy portas corona, mañana fonendo o, por qué no, una guadaña. Esa misma noche tuve el accidente. Me ingresaron en cuidados intensivos. Aún no sé si saldré de esta, pero he aprendido en carne propia que a la Muerte le gustan los coches, las carreteras mal señalizadas y, sobre todo, disfrazarse de actriz de vez en cuando.

©Mikel Aboitiz

   


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