16 abr. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)



Tres en raya

Jugábamos a las tres en raya como todas las tardes. Blanca se creía imbatible, por eso aquel día protestó: «¡Trampas! ¡Me has hecho trampas!» y marchó enfurruñada a dar el puré al abuelo. Esa noche, antes de caer dormido, la palabra «trampas» aún retumbaba en mi cabeza, cien veces pronunciada; dos centenares de sílabas rencorosas. Al día siguiente, enfrenté la partida confiado en ganar. No fue así y me tocó a mí dar de comer al abuelo. No tenía apetito, pero logré meterle doscientas cucharadas de puré. Lo necesitaba, se estaba quedando muy delgadito.


©Mikel Aboitiz

  


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