23 jul. 2012

Visto en Berlín...: desde la Cuvrystraße (I)



  En la Cuvrystraße, en el barrio de Kreuzberg, viniendo de la Schlesische Straße, una calle con una alta densidad de cafés, tiendas, terrazas, negocios, zanjas abiertas en el asfalto y gentes variopintas, se levanta una valla que encierra un solar. Por encima de ella un bloque de casas que antaño fuera una fábrica parece girarse hacia un lado como un animal grande, mirando con sus ventanales hacia un lado. Observándolo más de cerca, justo por encima del esqueleto metálico de la valla, revestido de carne de carteles y publicidades impresas, el hombre de la fachada ocupa tan rotundamente la pared como la mente del paseante.¿Será esta la personificación del capitalismo? El grafiti representa a un galeote encadenado, esclavo del tiempo, una ficción que mide doblemente en sus muñecas. Su cabeza de chimenea exhala unos humos que los acampados de abajo confunden con el cielo. Los acampados, esos seres diminutos que alguna vez creyeron en la realidad de ese cielo y en otros menos terrenales, han creado un competidor a su gigante. Es enano comparado con el hombre de las pesadas cadenas, pero valiente, porque se atreve a sacarle la lengua al gigante desde una altura más humana y acorde con la de los hombres que viven a ras de suelo, abriéndose espacio entre la maleza. Quién sabe, quizás como buenos liliputenses, logren echar por tierra a ese Goliat encorbatado. Gigantes, enanos, conflictos y soluciones: en todo esto y más se puede ir pensando por la Cuvrystraße, una calle dentro de un barrio multicolor.

©Mikel Aboitiz

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