4 ago. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)


El sucesor

Biombos escondiendo más camas a lo largo de una sala, cables, sondas, sueros, monitores, más aparatos y él en el centro de aquella maquinaria. De pensar en ello se le aceleraba el corazón. Entonces sonaba un pitido y corría hacia su cama la enfermera. Sentía que de dejarse ir, toda aquella orquesta de instrumentos técnicos se desmoronaría: el fracaso de la ciencia, sábanas nuevas, unas llamadas por teléfono y, poco después, otro director estaría al frente de esa misma orquesta de electrodos y monitores con su sinfonía de suaves pitidos nocturnos. A las cinco de la mañana cedió la batuta.

©Mikel Aboitiz





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