8 sept. 2012

En menos de 101 palabras (sin el título)




Mentirse

Imposible decidirse: ¿té o café? Ese camarero que se acerca a su mesa fingiendo una sonrisa amable tiene algo muy intimidante. ¿Ceylan o expreso? ¡Qué dilema! Le pedirá tiempo para pensar, un aplazamiento que seguramente le concederá curvando los labios, mostrando unos dientes sanos (afilados, peligrosos). Necesita una prórroga para optar entre té o café. La voz del camarero le llega de lejos: «¿Qué desea?». Responde presto con una claudicación improvisada: «Un zumo, por favor». Intenta ocultarla con un: «de naranja», como quien a fuerza de repetir una mentira se construye una verdad. Lo beberá preguntándose extrañado: ¿Para qué consumiciones excitantes?

©Mikel Aboitiz


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