10 ago. 2012

Relato: No era la nariz de Gogol


No era la nariz de Gogol

Desde el principio me llamó la atención su nariz. Creo que, primero vi su nariz y luego la vi a ella, sentada en el banco del parque, las piernas cómodamente cruzadas, un libro en la mano. Yo paseaba con unos cuentos de Gogol en el bolsillo y aproveché para sentarme a leerlo a su lado desde donde podía dejar resbalar la vista por el lomo de su nariz ingrávidamente respingona, recortada sobre un fondo de árboles despidiéndose del día. Cruzamos unas palabras tontas que fueron el inicio de una pasión fulminante en medio del parque. Caía la noche y nos escondimos detrás de unas matas. Hablar ya no era importante, nuestros cuerpos tomaban la palabra. Al acariciarle la nariz, ella reconoció la labor del bisturí en esa perfección que se acercaba a su boca entreabierta. Acallé sus palabras asomándome a sus labios. No quería oír hablar de bellezas artificiales. A un centímetro de su boca, eché algo en falta. ...continúa...

©Mikel Aboitiz

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