14 dic. 2012

Micros con segunda oportunidad


Zapatos rojos

La joven semidesnuda, acorralada entre la marquesina del bus y el borracho, no mueve un músculo. La débil luz de la parada apenas penetra en la oscuridad lluviosa de la noche. Frente a la muchacha indefensa, el hombre se ha soltado el cinturón. Sobre sus zapatos rojos de punta caen los pantalones del tipo, pesados como un telón. Fin de función. Se acabó el teatro. Con él no se juega. ¡Furcia!, grita aproximándose excitado, pero una voz le detiene: ¡Documentación! Se acerca un policía y él, lentamente, gira sobre sus zapatos rojos hasta quedar de espaldas al anuncio de lencería.

©Mikel Aboitiz 

 


2 comentarios:

  1. Ignoro el motivo de la segunda oportunidad para esta pieza, Mikel; pero me alegro de que nos la traigas.

    Destaco, de este micro, lo bien urdido que está el engaño en el que caemos en la primera lectura, para descubrir -cuando repetimos- que nos lo estabas diciendo todo.

    Un abrazo,

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    1. La razón de la segunda oportunidad para este relato es que La lengua salvada, madre y autora del mismo, buscaba lectores o lectoras de este blog que le pudieran dar el calor complementario de un padre putativo (un Pepe —o, por mí, una Pepa—, un personaje muy acorde con las actuales festividades cristianas). Cuentan las estadísticas de mi blog que fueron muy muy pocos los lectores o lectoras que se prestaron a apadrinarle, de manera que, como un cuento realmente termina en quien lo lee, este relato se quedó poco acabado y con ganas de desarrollarse. De ahí que le haya dado una segunda oportunidad y que quede reeditado en busca de más Pepes o Pepas que le den el aliento necesario para crecer un poquito más. Gracias, Pedro, por insuflarle el tuyo.

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