24 ene. 2013

Relato: Terror en la sala


Terror en la sala

En ocasiones la realidad se estrella contra un sinfín de coincidencias. Se me viene a la memoria el ejemplo de aquella vista oral. Mi defendido, un alemán de Colonia, empeñado en ser tratado de doctor (ningún problema de no haberse apellidado Frankenstein); el fiscal, Velloso, peludo como un hombre lobo, mostraba sus colmillos al atacar a mi cliente; el propio jurado (sí, otro capricho de la realidad), lo componían sujetos esperpénticos, recién salidos de una cámara de los horrores. Y yo, nervioso como un político ante un importante referéndum, opté por lo más efectivo: contraatacar tirándome a la yugular del fiscal como un vulgar Drácula. La elocuencia me tenía poseído. Tanto era mi ímpetu que el juez, a costa de grandes energías, me llamó al orden con la autoridad de un exorcista. Y es que lo cotidiano puede ser la manifestación de los sueños más terroríficos.


©Mikel Aboitiz

1 comentario:

  1. Me gusta, Mikel, por lo que tiene de absurdo y lo bien hilvanado que está.

    Un abrazo.

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