21 ene. 2013

Relato: El sobre



El sobre

P. entró en mi despacho. Se sentó dejando un sobre en la mesa y, sin parar de sonreír, me preguntó qué tal estaban mis hijos. Cruzamos un par de palabras y pronto se despidió muy formal, tendiéndome la mano. Parecía que iba a añadir algo, pero no lo hizo. Entonces reparé en su corbata descolocada, en su mirada perdida descansando sobre el sobre blanco antes de buscarme los ojos por un instante y salir apresurado, sin cerrar la puerta. Me quedé de pie, extrañado, corrigiendo el nudo de mi propia corbata como si así pudiera ayudar a P., ese trabajador incansable, siempre atento, sin más familia que la propia empresa. Abrí el sobre. Lo hice pausadamente, con el abrecartas chino. Luego me enteraría de que otros (pero de esto hacía mucho ya) habían recibido también otros sobres.

Al principio no sabía qué pensar, cómo actuar. Me desasosegaba tener que contárselo a mi mujer (cierto, él había preguntado solo por los niños, no por ella; deseaba mantenerla al margen) pero el contenido del sobre... Pobre P., ¿podría rehacer su vida fuera de la empresa? ¿Sobreviviría al oprobio de sentirse señalado por todos? Incluso aquellos que secretamente aprobaban su forma de actuar le negarían tres veces. P. necesitaría apoyo, ahora más que nunca. Cerré la puerta del despacho y, como un delincuente, reabrí el sobre con amargura para releer la nota. En ella, P., con letra apretada, acomplejada, me confesaba su amor secreto. Era duro, pero era mi deber: yo no podía tolerar aquel comportamiento aberrante, así es que agarré la carta con dos dedos, como si manchara, y me dirigí a la fotocopiadora.



©Mikel Aboitiz


1 comentario:

  1. Me emociona la valentía de P, a pesar de intuírse rechazado.
    Me revuelve la soberbia intolerante del jefe y me inquieta pensar en qué hará con las copias de la carta.
    Bonito relato. Un beso

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