12 abr. 2013

En menos de 101 palabras




Peligros cotidianos

El cartero se para ante el portón adornado con un llamador en forma de cabeza de león. Admira su melena claveteada y empuña la aldaba metiendo la mano entre sus fauces. Toc-toc y el león da un paso atrás: la puerta se abre con rugido de bisagras. El cartero pasa y el león avanza: la puerta se cierra. Dentro de la casa queda el cartero como Jonás en la ballena. Al rato, el león recula, la ballena abre su boca azul y el cartero sale a la calle silbando algo alegre, sin reparar en los peligros corridos.



©Mikel Aboitiz

1 comentario:

  1. Una pieza curiosa, Mikel, en la que -con mucha eficacia- juegas con la cocreación que dejas en manos del lector.

    Un abrazo.

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