29 jun. 2013

Otra historia de abogados




Señoría, su cara me suena

Se saca el habano de la boca y lee veloz: «La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte...». Le interrumpo mosqueado: «Oiga, que la tutela...». Él arruga la frente, arquea las cejas negras, espesas, se ajusta las gafas y repite obstinado: «La parte contratante de la primera...». ¡Se está riendo de mí! Salto de la butaca como pinchado por una aguja. El presunto abogado se aparta el contrato de la cara descubriendo un espeso bigote de cepillo. Pienso arrearle en él con el Código Civil. Lo alcanzo sin mirar, pero resulta ser el mando a distancia. Pulso una tecla y Groucho Marx desaparece de la pantalla. «Se acabó la siesta», me digo con desamparo. He de volver al bufete a ultimar la vista oral con Gregorio Mar, un juez moderado, ecléctico. Ya estoy viendo su cara. Ese bigote...


©Mikel Aboitiz


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