7 jun. 2016

En menos de 101 palabras






Sáquelo a pasear

«¿Busca a alguien?» pregunta el gigante tuerto, ocultando con su corpachón la entrada de la mansión. Su ojo escruta la noche como un faro solitario que se posa en mí cuando respondo: «A Humphrey Bogart». Entonces franquea la puerta. Dentro me cachea un tipo canijo de manos grandes antes de conducirme a la sala de juego ilegal. Entre el rien ne va plus y el humo de los Montecristo me imagino ganando dinero a raudales, sonreído por Fortuna y opulentas damas. El hechizo dura hasta la puerta trasera por la que salgo acariciando sueños y al caniche enano del jefe.

©Mikel Aboitiz


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