11 feb. 2018

En menos de 101 palabras

Diana

Tras una noche de copas Cupido erró el tiro, adjudicándole un inspector de Hacienda. El funcionario se quedó dormido sin descubrir el Paraíso donde ella guardaba sus cuentas más secretas. El siguiente saetazo acertó en un periodista, un terrorista de la pluma, que explotó antes de tiempo en los baños de la discoteca. Ahí lo dejó, enmadejado en papel higiénico.
Desde entonces no ahorró esfuerzos hasta neutralizar a Cupido maniatándolo a su cama. Lograrlo fue empresa de dioses, pero mereció la pena quedar a cubierto de sus desatinos y disfrutar a solas cada noche pellizcándole las alas.



©Mikel Aboitiz
(Relato finalista semanal del programa de RNE4 Wonderland 


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