3 oct. 2011

Dicho... «Quemar las naves»


«Quemar las naves»

Se queman las naves cuando se juega al todo o nada. Cuando se llena el asador de carne hasta arriba y ya no queda más que ofrecer de comer a las otras oportunidades invitadas a la mesa de nuestra vida.

Siendo fieles a los hechos, es de reconocer que las naves fueron hundidas y no quemadas. La historia se remonta hasta Hernán Cortés quien, en un intento postrero por conquistar México, impartió órdenes de hundir las naves de su flota. Había que quedarse y para ello se imponía vencer. Una retirada era impensable, por imposible. Como el fuego siempre impregna con una nota taumatúrgica lo sucedido, la historia se reescribió acorde con otras gestas similares acontecidas en la antigüedad en las que el fuego se alimentara con similares fines épicos quedando acuñada la expresión como hoy la conocemos.

Bioy Casares (1914-1999) advierte con este dicho sobre los peligros del amor en El lado oscuro de la sombra (Tusquets):

         « [...] que tales mujeres quemen por nosotros las naves no significa una garantía, porque llegada la hora se van a nado » .

©Mikel Aboitiz

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