14 feb. 2012

En menos de 101 palabras


Gracias

Sin la úlcera sangrante del estómago, el abuelo Enrique no hubiera llegado a los 98. El obligado reposo, la dieta sana y una forma nueva de ver los problemas —de quitar hierro a las cosas— le acercaron en volandas hasta la centena. Tuvimos la suerte de arroparlo en sus últimos momentos, notando que más bien era él quien nos acompañaba a nosotros, guiándonos sereno por las veredas de su propia muerte. Llegado el momento definitivo, no parpadeó. No pronunció palabras altisonantes. Bajo las sábanas, se llevó una mano al estómago y cerró los ojos con gesto agradecido.


©Mikel Aboitiz

   

1 comentario:

  1. Lo mejor para redondear una historia breve es darle la vuelta al problema. Grande.

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