8 may. 2012

A ti que lees mi blog



A ti que lees mi blog

No sé por qué, pero presiento que puedes ser mi príncipe azul. Ese que siempre quise que me hiciera la corte para negarle a la primera todo lo que deseo darle a la segunda. Para pararte los pies con una zancadilla certera que te haga morder el polvo y probar la derrota... Hasta el siguiente envite. Porque sé que eres un príncipe con tesón y volverás. Yo, en realidad, me deshago por ti como una pastilla de detergente en el lavavajillas. Sin embargo, no he de ofrecerte muchas confianzas al principio. Un instinto me dicta que volverás a mí y que podré esperarte al cabo de otras líneas que iré escribiendo, como paciente Penélope. Que podré seguir completando este blog infinito hasta que llegues de nuevo como un verdadero príncipe azul a proponerme lo que ansiosa espero. Entonces, me lanzaré a tus pies y, desfallecida de placer, te rogaré una y otra vez que hagas lo que más deseo y te pido con voz jadeante: ¡publícame! Publícame en papel, mi querido editor azul. Hazme tuya.  
La lengua salvada

P.D.: Aunque no seas mi príncipe azul, sé que he de conformarme con amores más terrenales y te agradezco igualmente la lectura.


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