8 feb. 2017

Otra historia de abogados

Anónimos quehaceres

Ninguna biblioteca del mundo guarda constancia del anónimo abogado que supo ganarse la confianza de tan insignes mandantes, teniendo el privilegio de asesorarles legalmente. Tampoco consta en epílogos ni en notas aclaratorias su esforzado quehacer. Pero bien es cierto que él representó a Geppetto para mantener la patria potestad de su hijo de madera a cambio de una banqueta. Que por una somera limpieza de bufete interpuso demanda contra unas hermanas antes de que el príncipe azul agasajara a aquella joven doncella con un collar de perlas. Y que, por un pedazo de chocolate, denunció por maltrato y secuestro a una bruja del bosque. Tampoco la tradición oral salva del olvido a este respetable protector de débiles, a este humilde profesional que vio a tiempo las orejas al lobo de la fama y borró sus huellas antes de quedar constancia de su nombre delante del «colorín colorado».


©Mikel Aboitiz

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