21 nov. 2011

En menos de 101 palabras (sin frase de comienzo)
















La otra cara del espejo roto

Hubiera jurado que era la 320. Miró de nuevo la página del catálogo para asegurarse. Cada foto incluía un número, pues el nombre de las candidatas era impronunciable. Al fin, simulando decisión, señaló una de arriba, la 302. El agente lo anotó diligente y, carraspeando, le tendió unos documentos para que firmara sin demora. El cliente salió soñador del despacho con la promesa de unas exóticas vacaciones. Se sentía otro: alto y hasta guapo. Poco después, al otro lado del planeta sonó un teléfono. Una mujer de voz cansada respondió sin entusiasmo a la oferta de matrimonio del agente. Seguramente le esperaba una exótica larga temporada.

©Mikel Aboitiz 


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