1 ene. 2012

En menos de 101 palabras (sin título ni frase inicial)



Orgullo comercial

Una clienta entregó su número. Apenas lo miró, el carnicero levantó una ceja y escuchó:
– Tres cuartos de cadera.
El fornido vendedor tomó una Nancy del estante y de un hachazo le sesgó la cadera; pesó y cobró. Otro cliente pidió unas manitas de Famosa y el dependiente aplicó el hacha a los pies de un muñeco regordete. No olía a sangre como en la sucia juguetería de la acera de enfrente. El bigotudo carnicero miró orgulloso hacia ella por encima de los clientes, alzó una ceja altivo y fue a buscar unas morcillas al frigorífico de la Barbie.

©Mikel Aboitiz


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